El durazno es una fruta versátil y deliciosa, con un sabor dulce y refrescante pero con un toque cremoso. Cuando se mezcla con un poco de whisky se resaltan las sus notas avainilladas, dándole un toque cálido y reconfortante.
El jarabe de azúcar equilibra perfectamente el whisky, mientras que el agua tónica Schweppes con un toquecito de jugo de limón le dan al trago una base fresca y ligera, evitando así que se vuelva demasiado pesado o empalagoso.
Lo que necesitas:
Vaso de whisky
Hielo en cubos
35 ml de whisky ligero mezclado (por ejemplo, Highland Park)